Comunicar es influir

21 mayo 2014

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Comunicar puede ser muchas cosas. Puede ser difundir, transmitir, compartir, explicar, confirmar, aclarar, sugerir… o varias a la vez. De éstas o de otras muchas que no están aquí nombradas. Dependerá de la intención del que comunica, del medio, del momento o del formato elegido. Pero sea cual sea, en todos los casos, comunicar es indudablemente influir.

Podemos empezar por un plano más personal. Lo que nosotros decimos, cómo respondemos ante determinadas situaciones, lo que contamos de lo que hacemos (y lo que no) influye. Es decir, lo que comunicamos y la forma en que lo hacemos nos sitúa y, de alguna manera, repercute en la forma en que nos ven quienes nos rodean y nos escuchan.

Lo mismo ocurre si vamos a un entorno mucho más amplio, como en el que trabaja una empresa. Tiene sus particularidades, pero el planteamiento es similar. ¿Queremos que nuestros clientes o usuarios nos valoren como compañía o institución? ¿Nos gustaría que nuestro público objetivo tenga una opinión positiva de nosotros y, por tanto, eso le lleve a decidirse por nuestros productos o servicios? Y para llegar hasta ahí, ¿podemos hacer algo que contribuya a construir la imagen que tienen de nosotros? Seguramente para estas tres cuestiones tengamos una respuesta afirmativa, lo que automáticamente nos lleva a una cuarta: ¿Cómo lo hacemos? Ahí sí que no hay dudas. Todo eso se puede conseguir comunicando.

Una comunicación veraz, coherente y con objetivos concretos define nuestra reputación corporativa. Sólo así, explicando qué hace y cómo lo hace, una empresa o institución puede posicionarse y, por tanto, ser más apreciada.

Hacemos muchas cosas, con eso el paso más importante ya está dado. Ahora, vamos a contarlas.

Nacho Domínguez, Gabinete de Prensa

Foto: made by Freepik.com

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